Durante los últimos años se ha extendido el uso de los cigarrillos electrónicos o vapeadores que se comercializaron en un inicio como una alternativa inofensiva al tabaco tradicional. Sin embargo, a día de hoy sabemos que vapear no es igual a inhalar vapor de agua, sino que contiene múltiples componentes que son nocivos para la salud a largo plazo, algunos de ellos altamente adictivos. Si bien es cierto que su venta es completamente válida en estancos y cuenta con la supervisión adecuada, debemos advertir que contiene distintos componentes perjudiciales. Por otra parte, muchos fumadores comienzan a vapear para dejar el tabaco y acaban consumiendo ambos, siendo más dañino el consumo dual (fumar y vapear), aumentando el riesgo cardiovascular y de cáncer de pulmón.
¿Qué componentes contiene el vapor? El vapeador calienta un líquido para crear un aerosol y este líquido contiene nicotina, la cual está presente en el tabaco clásico, es especialmente adictivo y es dañino para nuestra salud. También contiene metales pesados (partículas de níquel, estaño y plomo), compuestos orgánicos volátiles (sustancias utilizadas en industria química que pueden causar cáncer) y saborizantes para darle el sabor que son potencialmente tóxicos cuando se calientan y se inhalan con frecuencia.
¿Es menos dañino vapear que fumar un cigarrillo? Es difícil contestar esta pregunta porque generalmente depende del uso que haga cada persona de estos dispositivos. No obstante, respecto del cigarrillo tradicional se generan mayor cantidad de sustancias tóxicas y cancerígenas durante el proceso de combustión (al quemar el tabaco). En el vapeador, al no haber combustión sino calentamiento de un líquido, lo que ocurre es que el aerosol genera menos cantidad de tóxicos, y por eso algunos organismos lo consideran de un menor riesgo, o se ha propuesto como una opción para fumadores crónicos que no consiguen dejar el hábito de fumar por otros medios.
Hasta el momento se sabe que el tabaco tradicional es potencialmente más letal a largo plazo, sin embargo el vapeo no es inofensivo y a menudo suele presentarse como una alternativa menos perjudicial para la salud. Aunque el vapeo tiene menos químicos que el tabaco tradicional, la concentración en nicotina puede ser bastante mayor: algunos dispositivos modernos pueden contener en 40 inhalaciones la misma cantidad de nicotina que en un paquete de cigarrillos, por lo que la adicción es mucho más rápida y potente, sobre todo en gente joven y adolescentes. Por todo ello, debemos estar alerta de los posibles riesgos que igualmente implica en otros términos el uso del vapeo.
DR. ÁNGEL LUIS LAGUNA CARRERO
Especialidad Medicina Familiar y Comunitaria
Máster Medicina de Urgencias y Emergencias
Experto universitario en Nutrición y Dietética


