Vivimos en la era de los psicópatas, de la mediocridad y del desconcierto.
Vivimos en un lugar donde la mentira ha ganado terreno a las verdades.
Vivimos sitiados por luchas pueriles, que nos conducen a territorio hostil.
Vivimos con miedo a perder los egos, y entre ausencias de afecto y cariño.
Vivimos sin existir, y sin confiar en la bondad y el buen hacer del prójimo.
Vivimos muriendo, porque morimos sin enfrentarnos a nosotros mismos.
Vivimos en un tiempo de decadencia, donde se han perdido los valores…



