Situado en el extremo suroccidental de la Comunidad de Madrid, en la comarca de la Cuenca del Alberche, limitando con las provincias de Ávila y Toledo. Cuenta con un espectacular castillo, y en su término municipal se encuentra el pantano de San Juan, el lugar favorito de muchos madrileños para bañarse en verano.

El castillo de la Coracera es uno de los monumentos más emblemáticos de la Comunidad de Madrid y, además, se encuentra en muy buen estado de conservación. La denominación “de la Coracera” proviene de uno de sus antiguos propietarios, Juan Antonio Corcuera y Deeso. El encargado de levantar el castillo fue Álvaro de Luna en el siglo XV, como residencia y pabellón de caza. No obstante, existen referencias de una construcción anterior, que datan de tiempos de Alfonso VIII de Castilla, en los siglos XII y XIII. Además de por Álvaro de Luna y sus herederos, el castillo ha sido utilizado por distintas personalidades históricas, entre las que destaca la reina Isabel la Católica, que residió en ella cuando fue proclamada heredera de la Corona de Castilla. Álvaro de Luna, tras ser condenado por el rey Juan II, fue decapitado públicamente por tiranía, usurpación de la Corona y enriquecimiento personal, en Valladolid en 1453.
Durante la guerra civil española, la Legión Cóndor, cuerpo expedicionario enviado por la Alemania nazi para apoyar al bando rebelde, utilizó el castillo como base temporal. Terminada la contienda, fue restaurado hacia 1940 por el barón de Sacro Lirio, D. Agustín de la Serna y López de la Hoz, para utilizarlo como residencia de verano. En el año 2007 se realizaron obras de rehabilitación en la fortaleza. Es de planta cuadrada, articulado alrededor de tres grandes volúmenes, de forma circular, sobre los que destacan la torre del homenaje y una torre que hace la función de albarrana. Todo el conjunto se encuentra almenado, incorporadas en una de las restauraciones efectuadas en el siglo XX. El estado del castillo es bueno.

En 1949 fue declarado Monumento Histórico Artístico. En 1985 pasa a ser un bien de interés cultural (B.I.C.) en la categoría de monumento. En este mismo año, tras la extraña muerte del último propietario, Juan Fernández Ganza, cuyo cadáver fue hallado en su cama con un orificio de bala en la cabeza y un revólver en la mano, el castillo quedó sin dueño hasta su adquisición en 2003. Actualmente, su propiedad corresponde a la Fundación Castillo de la Coracera. Esta entidad, formada por el Ayuntamiento de San Martín de Valdeiglesias y un particular, José Fernando Cornejo Pablos, propietarios al cincuenta por ciento. Forman parte del patrimonio arquitectónico del municipio las ermitas del Ecce Homo, de Nuestra Señora de la Salud, del Rosario, de la Sangre y del Santísimo Cristo del Humilladero, y la iglesia de San Martín Obispo.
NARCISO CASAS
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