Hoy he decidido sentarme
a ver un telediario
y aún no sé cómo recuperarme
de semejante calvario.
Cualquier atisbo de felicidad
ya suena a algo mítico
ante esta cruda realidad
y tanto embustero político.
Vivir ya es un lujo caro.
Sobra sitio en la cocina.
Los buenos siguen en paro.
El oro es la gasolina.
Las guerras son de intereses
disfrazados de causas pacifistas,
pero aquí todos los meses
la pobreza pasa revista.
Israel, Rusia o Irán;
África, Cuba o Venezuela.
Antes nos enseñaban a soñar,
Ahora han cerrado esas escuelas.



