Es un virus transmitido por roedores silvestres que están contagiados y que provoca enfermedades respiratorias graves cuando se transmite a humanos. Los síntomas iniciales tardan en aparecer entre 1-6 semanas y puede manifestarse por fiebre, escalofríos tos, dolores de cabeza, y dificultad respiratoria. Se puede confundir con una gripe común o con un resfriado, pero la diferencia es que puede evolucionar rápidamente a dificultad respiratoria grave, y es conveniente tener en cuenta el antecedente epidemiológico si ha viajado a zonas deprimidas donde hay poca higiene, o si ha estado en contacto con ratas u otros animales. Las zonas geográficas donde el virus se ha extendido durante las últimas décadas en mayor medida están entre Argentina y Chile, también en algunas áreas boscosas de Estados Unidos.
¿Cómo se transmite?
La principal vía de contagio es la respiratoria, por inhalación de partículas donde viene el virus, presentes en heces, orina o saliva de los roedores. Los virus se pueden acumular en los materiales de desecho y heces de las ratas si están contagiadas, y pueden desprender elementos por el aire que se pueden inhalar y así infectar a los humanos, es necesario un contacto directo con estas partículas: tocar roedores tanto vivos como muertos también es un foco de posible infección.
¿Dónde se produce el daño?
El virus provoca colapso en los vasos sanguíneos, puede provocar edema pulmonar y fallo cardiaco desencadenando insuficiencia cardiaca y otros problemas cardiacos graves que pueden agravar el estado de salud. La gravedad del daño puede depender de la cepa del virus. La asistencia inicial se basa en la detección de los casos para su aislamiento precoz y evitar la extensión del contagio, entre los miembros de una misma familia y convivientes.
¿Cómo se puede prevenir?
Actualmente la prevención se centra en el control de plagas y roedores, así como garantizar las medidas higiénicas adecuadas: en general, se recomienda limpiarse bien las manos y ventilar los espacios cerrados para aireación de partículas del ambiente, y las medidas de limpieza. Tener especial precaución al visitar áreas rurales o de excursión al campo para evitar contacto con roedores. En concreto, para el manejo médico de los infectados se realiza con medidas estrictas de higiene y asepsia en los lugares sanitarios destinados al efecto. En nuestro medio actual los responsables tomarán las medidas preventivas destinadas al aislamiento de los casos sospechosos cuando sean detectados según los protocolos vigentes. Para los casos graves, en ocasiones es necesario asistencia acompañada de medidas intensivas para facilitar la respiración y el funcionamiento cardiaco.



