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La calle como tablero de vida

El pasado 19 de febrero llevamos a cabo el taller “Juegos de ayer, recuerdos de siempre”, enmarcado en el proyecto “Villaverde en Sintonía”, realizado por OMC Radio en colaboración con la Fundación La Caixa para prevenir la soledad no deseada.

Convertimos el Centro de Personas Mayores Villalonso en una cápsula del tiempo. Sin efectos especiales; solo con la magia que se produce al juntar un micrófono y la voz de diez mujeres que decidieron abrir el baúl de sus recuerdos. Lo que empezó como una charla distendida terminó siendo un viaje emocional a una infancia donde la felicidad no se compraba, se inventaba en cada esquina.

taller “Juegos de ayer, recuerdos de siempre”,

El asfalto era el refugio

Si algo quedó claro es que la infancia de éstas y muchas mujeres ocurrió fuera de sus casas. Los patios, plazas y descampados eran los lugares de juego en una época en la que la imaginación y el ingenio se convertían en el motor principal de la diversión. El barrio era una extensión de la familia. Las madres llamaban a voces desde los balcones cuando caía el sol y las vecinas vigilaban, casi sin querer, el crecimiento de toda una generación que aprendió a convivir compartiendo el espacio público y haciendo comunidad. Algo que hoy parece desdibujarse.

taller “Juegos de ayer, recuerdos de siempre”,

Un inventario de nostalgia

Entre risas y alguna que otra mirada de complicidad las protagonistas rescataron del olvido juegos que marcaron su identidad. De la comba y el corro llenando la calle de ritmo a las tabas, donde la destreza manual lo era todo. Estos entretenimientos, más allá de la diversión, tenían una función social y pedagógica. No se necesitaba nada más que una piedra, una cuerda, o en algunos casos solo el propio cuerpo. Lo que fomentaba la organización, respeto hacia los turnos y resolución de conflictos de forma colectiva. Ellas afirman que el no haber tenido pantallas les ha hecho valorar otras cosas que hoy parecerían tener poca importancia, como ir a cambiar tebeos al Rastro o ir a ver el mar aprovechando que alguno de sus padres tuviese que ir a zonas costeras por motivos de trabajo.

taller “Juegos de ayer, recuerdos de siempre”,

Espejo de una época

La charla también dejó espacio para la reflexión crítica sobre los roles de género. Recordaron cómo los juegos solían estar segregados: el fútbol para los chicos y la canción o el salto para ellas. Aunque demostraron que ellas también tenían ese carácter “rebelde” y “gamberro”, quizá más asociado a los chicos. Pese a que en algunos barrios la mezcla era más natural, el juego no dejaba de ser un reflejo de la sociedad del momento y de lo que se esperaba de cada uno según su sexo. También comentaron que las pantallas han hecho que se pierda  jugar en las calles: un lugar que curte y te hace una persona más viva pero que la falta de tiempo en esta sociedad moderna y el aumento del tráfico rodado han hecho que poco a poco se haya perdido ésta tradición.

Un patrimonio que no debe perderse

Por último, dejaron un consejo muy valioso para las niñas y niños: “que vivan su vida de niños, que dejen las pantallas y se apunten a deportes para hacer compañerismo si no pueden jugar en la calle”. Escuchar estos testimonios es mucho más que un ejercicio de nostalgia. Es comprender de dónde venimos. La generosidad de Flora, Consuelo, Tere, las Paquitas, Victoria, Carmen, Juana, Loli, y Petra al compartir sus vivencias permite que su memoria no se borre, sino que se convierta en patrimonio vivo de nuestra comunidad.

Para escuchar el programa

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