Mientras me derrito, mi ser busca paisajes y mundos complementarios siguiendo el yin y el yang universal. Una parte aspira y prefiere el atardecer en el horizonte aire-mar, y otra el amanecer entre los pinos y los montes. En medio de la contradicción estoy yo, fundiéndome ante la misma disyuntiva: sublimarme, evaporarme o llegar a ti cual diluvio suave, refrescante y nuevo. Nutriéndome encadenado a tus arroyos de vida, humores y vapores. Flotando con brisas y ansias. Deleitándome en ti. Insaciable. Liberando en nuestro juego las llamas frías del fatuo y dulce fuego del cementerio.



