Rodrigo González, presidente y fundador de LudoVerde
“Soy prácticamente un recién llegado a Butarque”, confiesa Rodrigo González. “Aterricé justo antes de la pandemia, y con algún sobresalto de por medio, que pudo hacerme abandonar el barrio, he logrado asentarme y hoy por hoy me considero un enamorado de Butarque, de donde no tengo ninguna intención de marcharme”, me explica este vecino, que motiva su amor al barrio en las “increíbles personas” que en él ha encontrado y por las que le dolería mucho tener que mudarse. Nuestro entrevistado, presidente y fundador de la asociación LudoVerde, es programador informático —“como la mitad de la población hoy en día”, apunta con sorna—, aficionado a los juegos de todo tipo, cinéfilo y lector, fanático de la Fórmula 1 y de montar en bici… “y sobre todo, y por encima de todo, de quedar con mi gente para tomar unas cervezas en Butarque”, remata.

Rodrigo, aunque es un proceso que ya ha ido apareciendo en el periódico, haz un breve resumen de cómo y con qué objetivos se forma LudoVerde…
Ante la oportunidad de aprovechar un local (en condiciones más que ventajosas) en la calle Estefanita, me puse en contacto con un grupo de jugones a quienes no conocía hasta ese momento, y que se encargaban de la organización de una jornada de juegos de mesa en el IES El Greco que, a buen seguro, le sonará al menos a la mayoría de los lectores. Me dejaron acceder a su grupo de WhatsApp y no tardé mucho en poner sobre la mesa un proyecto quizá excesivamente ambicioso para quienes me escuchaban entonces, pero que vestí con la suficiente pasión como para convencerles. Así, y mientras pintábamos y adecentábamos el local, firmamos unos estatutos que nos han traído hasta el día de hoy con un crecimiento, una pujanza y una presencia en el barrio que debería hacernos sentir muy orgullosos. Y como asociación sin ánimo de lucro que somos, nuestro objetivo no es otro que trasladar a nuestros vecinos la pasión por los juegos de mesa: por los juegos familiares, los de cartas, por los juegos más duros, por los party-games, por los infantiles… ¡Por todos los tipos de juegos de mesa que existen y que tienen un hueco en nuestro local de Estefanita, 64!

¿De dónde te viene ese interés por los juegos de mesa? ¿Has jugado siempre?
He jugado siempre. Es cierto que durante la adolescencia me perdí un poco en otros quehaceres menos saludables para cuerpo y mente. ¡A finales de los ochenta y principios de los noventa era difícil para un jovenzuelo centrarse en los juegos de mesa! Pero es cierto que durante mi infancia dediqué buenas horas a juegos como Imperio Cobra, Heroquest y algunas otras joyitas con desigual capacidad para aguantar el paso del tiempo… Hacia los “veintitantos”, recuperé la afición de mano de un querido amigo que me aficionó al mundo del rol, y unas cosas llevaron a otras y acabé recordando el porqué de mi antigua afición a jugar y desechando esa odiosa idea de que los juegos son cosa de niños, para abrazarlos y llevarlos con orgullo durante mi madurez. He sido y soy un gran activista del juego como forma de vida sana y edificante.
Tengo entendido que incluso has sido autor y tienes juegos publicados… Háblanos un poco de esta faceta tuya y de tus “criaturas”…
Fue una temporada tan corta como intensa. En aquel entonces (estamos hablando del 2013, cuando empecé a diseñar mis primeros prototipos), la publicación de juegos de autoría nacional era escasísima. Aun así había ilustres excepciones como Perepau Llistosella o Diego Ibáñez, que siempre estaban dispuestos a dar consejos y ayudar a los recién llegados. Por una carambola que me llevaría demasiado tiempo contar, conseguí publicar mi primer juego, Omertà, el poder de la mafia, un juego de cartas de conflicto y mayorías algo más denso de lo normal para la época, y parece que hubo algún tipo de efecto llamada sobre mí, pues en menos de dos años publiqué No time for heroes, Dice Drivin’ y Rookie Heroes con diferentes editoriales. Un bache personal y anímico, en el que tuvieron mucho que ver algunas malas pasadas por parte de gente del “mundillo”, acabó con mis ganas de seguir dedicándole tiempo, ganas y esfuerzo a una afición que reportaba, en el mejor de los casos, cubrir los gastos invertidos.

El 5 de junio cumplís un año como asociación… ¿Puedes hacernos un pequeño balance de dicho año?
¡Así es! Estamos como locos de pensar que hemos llegado hasta aquí. Cumplir un año estaba muy por encima de las expectativas de los que vieron nacer el proyecto… ¡Pero aquí estamos! Y si la suerte, el vecindario y las fuerzas nos acompañan, esperamos estar hablando dentro de un año de la celebración del segundo aniversario.
¿Cómo es la situación actual de LudoVerde?
Bastante buena a diferentes niveles. Que en tan solo un año estemos rondando los cien socios (97 somos en estos momentos) creo que es un logro para cualquier asociación, máxime cuando se circunscribe a un barrio que no está especialmente bien comunicado con los colindantes. A nivel económico, aunque no es fácil mantener las cuotas que tenemos (10 euros al mes por persona es lo máximo que paga un socio, ¡y es un chollo por disfrutar de nuestro local y casi 500 juegos de mesa!), tenemos la ventaja de contar con un trato que jamás hubiéramos soñado por parte del propietario del local, a quien consideramos, directamente, nuestro principal mecenas. Mi eterno agradecimiento a él y a su familia desde aquí. Y por lo demás, el grupo humano que hemos conseguido congregar alrededor de LudoVerde es simplemente espectacular: gente sana, abierta, con ganas de jugar, de enseñar, de disfrutar y de arrimar el hombro siempre que se les necesita. ¡Simplemente espectacular! Si seguimos creciendo en esta línea no tardaremos en ser uno de los clubes de juegos de mesa más potentes de todo Madrid.

Entiendo que en el ánimo de vuestra asociación ocupa un papel importante la idea de “hacer barrio”…
¡Por supuesto! De hecho, no hemos parado hacer actividades con el fin de concitar las miradas del barrio: eventos en colegios e institutos, en el edificio sociocultural (MEDT), eventos de puertas abiertas cada mes en nuestro propio local, colaboraciones con otras asociaciones (AVIB, Brillaverde). Toda nuestra ambición pasa por que los vecinos conozcan los juegos de mesa y, a través de LudoVerde, incorporen esta sanísima ambición y forma de ocio en su día a día. ¡Salimos ganando todos!
¿Cuáles son vuestros proyectos más inmediatos?
Pues próximamente (cuando se publiquen estas líneas ya habrá pasado) haremos un evento llamado “Juega & Recicla” en el que buscamos dar una segunda vida a juegos de mesa olvidados en las casas de los vecinos, convirtiéndolos en participaciones para un sorteo de estupendos juegos. Una iniciativa que seguro volveremos a repetir en el futuro. También recibiremos en junio la visita de una autora (Valle Pacheco, autora de No Game Over y Min3crash) y, por supuesto, la fabulosa celebración de nuestro primer aniversario, que anunciaremos en breve y a la que estáis todos invitados. De cara al año que viene, nuestra intención es llevar el Ludofest Villaverde (la jornada de juegos que celebramos en marzo en el MEDT) a un nuevo nivel, contando con la Junta Municipal y buscando un emplazamiento en el que quepan muchas más personas.
Para terminar, ¿quieres mandar algún mensaje directo a nuestros vecinos?
“Jugad, jugad, malditos”. Y no dejéis de hacerlo nunca. Es una maravilla para vuestras mentes y vuestros corazones. Y si lo hacéis en LudoVerde, mejor que mejor 🙂

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Foto portada: Rodrigo (centro), junto a Jorge Rey (socio regular) y Montse Ibáñez (tesorera de LudoVerde).



