• Día 10
Es absurdo evocar lo que hice por llegar donde Águeda. Su marido no regresaba a casa. Tras él iba doña Angustias, esa mujer, abuela ejemplar que en el parque siempre juega con su nieta y sus amiguitos. Es ella la que le hace una señal y no sé el motivo, pero es como si no estuviese yo presente. El marido de Águeda la espera en la puerta de su portal, y como si no hubiese nadie, de una forma nada disimulada, le toca el culo y entran. Cada uno es feliz en camas ajenas.
Se lo cuento a mi amigo médico y me responde que es normal, que los ancianos son los que más enfermedades de transmisión sexual se transmiten.
• Día 11
Vuelvo a dejar de leer un libro que me aburre pero que está precedido de un montón de críticas extraordinarias. Sigo pensando que ya no pertenezco a este tiempo. Prefiero releer a leer. Con los libros sucede como con las películas, cada vez más largos y más insulsos. Leo a Cansino Assens y cada vez me identifico más con él.
Recibo una llamada de la Comunidad de Madrid. Dicen que el Sr. Woody Allen ha accedido a que le diga ciertos rincones especiales porque la recomendación que le hice aquella vez que actuó en el Teatro Monumental le gustó. Me lo tomo a broma, o no sé si es una parte jocosa del aburrimiento y mi estado. No sé lo que es real o me lo invento. Me mandan un correo con unas indicaciones de las tres escenas. Es un guion de Woody. Esto me sorprende. Al ser una separata no comprendo absolutamente nada. Se lo consulto a una amiga bilingüe y dice que como lleva dos semanas sin hablar inglés, lo ha perdido y no entiende el mensaje. El inglés se pierde más rápido que la forma cuando dejas de correr.
• Día 12
Fiesta de fin de curso. Acudo, aunque no caigo bien a mi sobrina porque mi hermana no puede ir. En la fiesta los niños hacen bailes y los abuelos coquetean unos con otros. Uno regala una rosa a una abuela porque su marido va al baño cada dos minutos y se siente sola. Estoy absolutamente indignado con aquel productor que rechazó un guion que le mandé porque me dijo que los abuelos no tenían tanta vida y eran aburridos.
• Día 13
Mi vecina Encarni dice que quiere renovar su casa porque odia el mármol. Su marido, don Anselmo, quiere que le quite la idea de la cabeza. Me dice que ya soy como ellos y que les entiendo. No le comprendo y le pregunto. Me responde que pese a tener 50 años, estoy como un jubilado en el final porque paseo, cotilleo y parece que solo espero la muerte.
• Día 14
Coincido con Águeda en el mercado. Es todo extraño. Saca su móvil y escribe. Yo, sin pudor pero sin intención, miro lo que teclea. Tiene la letra a un tamaño extremadamente grande. Escribe con parsimonia que no lleva bragas y que tiene las pechugas sudadas porque así estarán como le gustan. Dejo de leer y pido dos pechugas de corral en la pescadería.
• Día 15
En el bar de abajo siguen fabulando con el mundial. Algunos han dicho a sus mujeres que España juega 36 partidos. Comentan que así pueden bajar 36 veces al bar sin que les pregunten. Han añadido que todos los partidos tienen prórroga. Así no tienen hora de regreso.
• Día 16
La Universidad de Málaga me propuso hacer una serie de cinco capítulos basados en relatos de Borges adaptados a la realidad malagueña actual para Canal Sur. Han ninguneado los cinco relatos que he elegido porque no le gustan al alcalde. Ese señor, el día de la reunión, me preguntó que de qué parte de Málaga era Borges.
• Día 17
Recibo una valoración médica que me deja más despistado que antes y creo que es el momento de ir a hacer testamento. Solo tengo libros y películas de Luis Alcoriza. He hablado con la biblioteca para cederlos pero han dicho que no. Los dejo a una librería de segunda mano para que los vendan a un euro.


