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Crónicas criogénicas

Crónicas criogénicas
DAVID MATEO CANO.

Recientemente ha acontecido un hecho en Arizona al que no se le ha dado mucha publicidad e incluso parece que tampoco ninguna credibilidad, aunque los familiares cercanos han confirmado el caso. Un hombre de nacionalidad americana fue criogenizado hará cuestión de unos diez años: esto quiere decir que una vez que se certificó su muerte se le congeló con el fin de evitar el deterioro de sus órganos vitales, para de ese modo, si pasado un tiempo la ciencia avanza lo suficiente, volver a intentar revivirlo.

La cosa parece macabra y sacada de una novela de terror, pero la criogenización lleva en funcionamiento desde hace más de 20 años, que fue cuando se registró el primer caso. Actualmente existen diferentes empresas que se dedican a este negocio y son centenares las personas que han optado por esta opción, que en España es alegal; es decir, ni legal ni no legal, ya que no existe normativa alguna al respecto.

Sin embargo en otros países como Estados Unidos, que es donde están la mayoría de estas empresas, sí que es completamente legal. La otra compañía importante que compite con el imperio americano está ubicada en Rusia, aunque de ésta no se conocen datos exactos de las personas criogenizadas allí. El método que llevan a cabo todas estas empresas para criopreservar los cuerpos es en realidad el de la vitrificación, mediante el cual se evita que se creen cristales de hielo en el momento de la descongelación del paciente, que es la denominación que dan las empresas de criogenización a sus clientes.

Una vez que se certifica la muerte comienza el proceso de criopreservación restaurando la circulación sanguínea y la respiración de forma artificial para proteger así el cerebro, ya que las células son muy sensibles a la falta de oxígeno. A continuación se enfría al paciente con un baño de agua helada y su sangre es reemplazada por un líquido de preservación de órganos. Los días posteriores el paciente es enfriado a -196 ºC, preservándolo en estado sólido y evitando de esta manera el deterioro.

Existen diferentes formas de criogenización, como puede ser conservar el cuerpo entero, que es la más habitual, o bien los pacientes pueden elegir que únicamente se les conserve el cerebro, para que si, como hemos dicho antes, la ciencia avanza lo suficiente, poder incorporarlo a un nuevo cuerpo en el futuro y de esa manera volver a la vida en un esqueleto diferente. Hasta la fecha no se ha avanzado lo suficiente, ni siquiera se vislumbra en el horizonte la posibilidad de convertirnos en inmortales, pero hay gente que no pierde la esperanza de lograrlo. Y si un día se lograra, habría que abordar el tema ético, que no es cosa baladí.

Después de resumir de forma esquemática en qué consiste la criogenización, retomaré la noticia inicial de este artículo y la singularidad del caso. El paciente de Arizona criogenizado hace diez años tenía escrito un testamento ante notario en el cual indicaba que solo se interrumpiría su crioconservación en el caso de que algún pariente necesitase alguno de sus órganos, como así ha sido pasados los años, puesto que una sobrina suya se encontraba al borde la muerte debido a un problema de hígado y le fue trasplantado el de su tío, fallecido éste y en estado de crioconservación.

Parece ser que la chica salvó la vida y ahora lleva una existencia normal. Si esto fuera así, la ciencia habría dado un salto cualitativo importantísimo y la criogenización podría tener en el futuro un fin muy distinto que para el que fue creada.

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