El verano ya está aquí, y con él las horas interminables de sol, los planes al aire libre y los reencuentros con compañeros en vacaciones. Para que puedas sacar el máximo provecho sin contratiempos te vamos a dedicar una guía práctica con el resumen de consejos:
1. Cuidado de la piel. Las quemaduras solares de hoy pueden convertirse en problemas graves de salud dentro de unos años. El cuidado de nuestra piel con medidas protectoras nos previene del cáncer de piel. El sol nos protege y amplifica la absorción de algunas vitaminas y de la producción hormonal, pero hay que protegerse adecuadamente con crema de protección solar, a ser posible con SPF 30 mínimo (idealmente 50). Aplícatelo media hora antes de salir de casa y vuelve a ponértelo cada 2 horas o cada vez que te bañes o sudes mucho, para que se consiga mantener el efecto. Acuérdate de evitar las horas críticas (entre las 12:00 y las 16:00), cuando los rayos solares inciden con más fuerza: aprovecha para descansar bajo la sombra.
2. Dieta de verano: vitaminas y alimentos frescos. En verano, el cuerpo nos pide alimentos menos pesados para facilitar las digestiones. Es tiempo adecuado para tomar frutas y verduras de temporada (melón, sandía, melocotón, tomate o pepino). La alimentación de estos frutos es la manera idónea de garantizar una hidratación adecuada a nuestro cuerpo, ya que en su mayoría están constituidos fundamentalmente por un porcentaje muy alto en agua. Además de eso, las zanahorias, calabazas y mangos tienen un alto componente de vitamina A (llamados betacarotenos), que son elementos protectores de nuestra piel y facilitan un bronceado óptimo.
3. Al agua con cabeza: seguridad en los baños. El baño es la forma más divertida de combatir el calor, pero tenemos que tratar al agua siempre con respeto. Los cambios bruscos de temperatura pueden repercutir en nuestro sistema corporal y si te tiras de golpe al agua habiendo estado mucho tiempo al sol, o sin una adaptación progresiva a la temperatura fresca del agua, puede generar una respuesta de “choque térmico”: el famoso “corte de digestión” es un desmayo producido por una diferencia brusca de temperaturas en nuestro cuerpo que genera un mecanismo de “estrés” fisiológico.
4. Hidratación constante: precaución con el golpe de calor. Para evitar el golpe de calor, no esperes a tener sed para beber, intenta consumir al menos 2 litros de agua diarios porque en verano aumentan las pérdidas insensibles de nuestro cuerpo por evaporación. Elige prendas de vestir con tejidos ligeros, transpirables y de colores claros para facilitar la aireación. Un buen aliado son los gorros, sombreros y paraguas o sombrillas para evitar exponernos al calor.



