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6.- ASPECTOS GENERALES

HISTORIA DE VILLAVERDE

6.2. Ganadería

Dentro de la cabaña ganadera, la oveja era la base de la explotación, como en el resto de España, debido a la obtención de carne, leche y lana. Era además el ganado más apropiado para el aprovechamiento de barbechos y rastrojos.

En el fuero de Madrid de 1202 ya aparece la reglamentación de la cabaña ganadera de Madrid y sus sexmos.

Después de analizar en el concejo de Madrid los posibles estragos ocasionados en las tierras de cereales, prados y viñas, solicitan al rey que decrete la ausencia de cañadas, en Madrid y su tierra, y la potestad de juzgar las querellas surgidas con respecto a los pastores y el concejo de la Mesta.

Fernando IV, en dos cartas reales del 24 y 27 de marzo de 1303, se lo concede y serán ratificadas por sus sucesores, Pedro I (1357), Enrique II (1378), Juan I (1379) y Enrique III (1398 y 1400). La utilización de las cañadas, de la tierra de Madrid, debía ser por un acuerdo entre ambas partes: el concejo de Madrid y los alcaldes de la Mesta, como ocurrió en 1418.

Por dicho convenio, el concejo de Madrid se comprometía a reparar los puentes del término y dejar pasar a los rebaños. A cambio, los pastores debían pagar 50 maravedíes por millar de cabezas y 3 dineros por cabeza de vacuno, pagar los destrozos en prados, dehesas, viñas y panes según las ordenanzas del concejo de Madrid, y si se producían contiendas y enfrentamientos entre los vecinos y los pastores de la Mesta, serían los regidores de Madrid los que juzgarían dichas contiendas.

En el Archivo General de la villa de Madrid (Domingo Palacio, 1888: 257 y 345) encontramos  dos sentencias, de 1345 y 1357, a favor de Madrid, prohibiendo el paso de ganados de la Mesta por la villa y su término.                                       

En el siglo XV las ovejas que había en Villaverde, por los datos encontrados, eran: en 1427, en Rabudo, 71 ovejas que costaban 15 maravedíes cada una; en 1444, 500 ovejas de Zorita (de octubre a abril); en 1445, 200 ovejas; en 1449, 60; en 1452, 100 (Zorita); y en 1473, 400 ovejas.

Los pastores se solían contratar por un año y recibían (Puñal Fernández, 1998) las siguientes retribuciones: comida y bebida, entre 40-100 maravedíes o el equivalente en especies (corderos).

Los precios de la carne en Madrid (Montero Vallejo, 1987: 317) en 1481 eran: cuatro libras de carne de vaca costaban 15 maravedíes y cuarto. En 1483 las de vaca, 13 mrs.; las de carnero, 17; las de cordero, 13 mrs.; las de oveja, 11; de cerdo, 14. En 1485 las de vaca, 11 mrs.; las de carnero, 16. En 1492 las de vaca, 13 mrs.; y 18 las de ternera. La casquería estaba entre 2-3 mrs.; las cabezas y la asadura a 5 mrs.

La carne que más se consumía en las carnicerías de Madrid era la de cerdo, de toro, vaca, cordero, cabrito y oveja.

A mediados del siglo XVIII había 5 bueyes, 78 machos y mulas, 10 caballos, 23 asnos, todos para labor, 242 cabezas de ganado lanar que costaban 8 reales cada una. El pastor cobraba 4 reales de jornal

En el siglo XIX, Antonio Regas, en 1835, dice que la ganadería era escasa, pero que había en Villaverde 400 ovejas, Según Madoz, en 1847 había 4 o 5 ganaderos que tenían entre 100 y 200 cabras y ovejas para la venta de leche y carne en Madrid.

En 1911 había 4 vaquerías y 2 ganaderos. Según la Memoria Comercial de 1932, la cabaña ganadera contaba con 3.110 ovejas, 2.196 cerdos, 258 vacas, 254 cabras, 381 mulas, 19 caballos y 112 asnos.

Fábrica Barreiros
Interior de la fábrica Barreiros Diésel de Villaverde en 1966 (Foto: Fundación Eduardo Barreiros).

6.3. Industria

Desde la Edad Media hasta el siglo XX, la industria en Villaverde estaba centrada, por su buena y abundante arcilla, en hornos para tejas y ladrillos, que abastecían a Madrid.

Según el marqués de la Ensenada, en 1751 había 7 hornos para fabricar tejas y ladrillos, pero solo funcionaban 5. Uno era de las Ánimas y estaba arrendado a Joseph Tinarrio, vecino de Villaverde; otro era de Joseph Chico y a Andrea Godino; otro de Antonio Baeza, vecino de Madrid; el 4º, de la Testamentaría de Francisco Agraz y Magdalena Navarro; y el último, de la Capellanía de D. Juan Antonio Escobar, presbítero, que lo tenía arrendado a Francisco Peral y Juan Delgado, vecino de Villaverde, por 255 reales anuales. Producía en total el equivalente a 18 hornadas de 12.000 piezas, a 5 maravedíes cada una. En 1787 (Floridablanca) seguía habiendo siete hornos y seguían funcionando cinco.

A finales del siglo XVIII había 6 fábricas de tejas, que producían al año, con destino a Madrid, 1.300.000 unidades; y en 1847, 6 fábricas de tejas de las que salían cada año 1.800.000 unidades. También tenían dos hornos para cocer ladrillos. 50 mujeres  trabajaban en el bordado de tul liso para las mantillas, encargadas o vendidas en Madrid.

Según Madoz, en 1848 había 4 fábricas de hornos de tejas. En 1879, la industria de Villaverde se centraba en una tahona, un fabricante de hormas de zapatos, una herrería, una cerrajería, un taller de construcción de carros y una fábrica de tejas (Adán Poza, 2006).

En 1881 (Anuario del Comercio y la Industria) contaba con 1.028 habitantes y tenía un molino harinero, un herrero y una fábrica de tejas.

A finales del siglo XIX y principios del XX existían 7 hornos de tejas y ladrillos, una fábrica de jabón, otra de chocolate y dos fábricas de cerámica: La Norah y Mª Paz. Nueva Cerámica de Villaverde. La Norah funcionó hasta la Guerra Civil, después reanudó su actividad hasta que sus terrenos fueron cedidos al Instituto Nacional de la Vivienda para la construcción del barrio de San Cristóbal. Queda como testigo una chimenea de ladrillo. Mª Paz se fundó en torno a 1890, y salvo el paréntesis de la Guerra Civil, funcionó hasta 1955. Sus terrenos los adquirió la empresa Barreiros Diésel.

La inauguración del tendido ferroviario, en 1851, hacia Aranjuez, con paradas en varios puntos del término de Villaverde, la convirtieron en una zona de paso, con gran cantidad de suelo disponible y llano, próximo a Madrid y con el apoyo, en la posguerra, del Instituto Nacional de Industria.

En 1900 (1.388 hab.) había un constructor de carros, un cerrajero, un molino harinero, una fábrica de teja y una tienda de vinos y licores.

Los 1.688 habitantes de 1911 tenían en el pueblo un constructor de carros, una fábrica de cal, una herrería, una fábrica de jarabes y refrescos, una fábrica de licores, un almacén de materiales de construcción y un constructor de pozos artesanos.          

La Compañía Euskalduna, en 1933, casi monopolizaba la industria con talleres dedicados a la construcción y reparación de barcos y materiales ferroviarios.

Otras industrias eran: un constructor de carros, una herrería, 5 hornos de tejas y ladrillos y un marmolista.

Talleres de MZAen Villaverde Bajo
Talleres de MZA en Villaverde Bajo, con el característico depósito de agua en forma de copa
(Foto: Archivo MZA).

Antes de la Guerra Civil (1936-1939), las primeras industrias que se instalaron en Villaverde, relacionadas con las vías férreas, fueron: la Siderúrgica Requena, la Compañía Euskalduna (1922-1992), encargada de la construcción y reparación de barcos y materiales ferroviarios. También estaban los talleres del ferrocarril MZA, desde 1924. Como recuerdo de esos talleres de reparaciones, nos queda la llamada “copa”, en la calle Eduardo Maristany, de Villaverde Bajo. La “copa” era el depósito de agua de la Compañía de los ferrocarriles. Abastecía de agua a las viviendas de los trabajadores y a los talleres. Tiene una altura de 18 m y una anchura de 10 m.

Las consecuencias de la Guerra Civil fueron que el caserío, la industria y las instalaciones del ferrocarril se vieron arrasadas por los bombardeos. En la posguerra, las principales industrias que siguieron activas fueron: las cerámicas La Norah y Mª Paz, Siderúrgica Requena, Compañía Euskalduna, Hierros Madrid, La Tecno-Química Hispania S.A.

En los años 40 se produce el despegue industrial de la zona, siguieron funcionando las cerámicas Norah y Mª Paz, y se instalaron o continuaron Pons y Romero, al sur de Boetticher y Navarro, Siderúrgica Requena, Compañía Euskalduna, Hierros de Madrid, la Tecno-Química Hispania S.A. Los Talleres Vers, fundados en 1941, se dedicaban a la reparación de materiales ferroviarios en el barrio de Oroquieta (Los Rosales), hasta los años 70, cuando fue comprada por Euskalduna. Y Transfesa (Trasfesa), de transporte ferroviario especial entre 1943 y 1996.

En los años 50 el mayor promotor de la industrialización de Villaverde fue el Estado, implantado nuevas industrias estratégicas o facilitando el suelo y las infraestructuras.

De la mano del Instituto Nacional de Industria, llegaron Boetticher y Navarro (ascensores), fábrica construida por Eduardo Torroja en 1942. Los terrenos y la fábrica pasaron al Ayuntamiento, que rehabilitó la nave, dirigida desde el 2015 al emprendimiento y a la innovación tecnológica, formación y divulgación científica y técnica.

Las principales industrias que había en Villaverde, entre 1950 y 1970, eran: Boetticher y Navarro, Standard (teléfonos, 1962), Marconi (radios, 1946), Barreiros-Renault (camiones), Manufacturas Metálicas Madrileñas, Agroman, La Casera, Cafés La Estrella, Campsa, Cervezas El Águila.

El mayor aumento de población hasta entonces de Villaverde, por la llamada de la industria, fue entre 1960 y 1970, cuando aumentó de 25.444 a 61.008 habitantes.

Dicho crecimiento provocó problemas sociales, por la falta de equipamientos, calles sin asfaltar, falta de infraestructuras educativas y sanitarias, infraviviendas, etc. Comienzan los movimientos vecinales y obreros.

Pregunta

LA MESTA
El Concejo de la Mesta fue creado en 1273. Es considerada una de las agrupaciones corporativas más importantes de Europa en la Edad Media y el primer gremio ganadero. Se abolió en 1836.

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JULIO HERNÁNDEZ GARCÍA
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